sábado, 1 de diciembre de 2007

Suprema "Corta" de Justicia de la Nación

Sólo así puede explicarse el fallo de los seniles miembros del supremo tribunal de justicia de México: la dádiva, el cochupo (acción de chupar juntos, el sobornado y el sobornante) para exonerar a un ser impresentable como Mario Marín, gobernador de Puebla, en el atropellamiento de los derechos humanos que por encargo de su patrón, el empresario textilero Kamel Nacif, reconocido protector de pederastas, presunto pederasta él mismo, infligió a la valiente periodista Lydia Cacho, autora de Los demonios del Edén, donde denuncia a éste y a sus cómplices.

La fealdad física de Mario Marín no es más que un fiel reflejo de sus entrañas.

Y de los tremendos jueces, que a pesar de la evidencia del secuestro de Lydia en Cancún para trasladarla, en flagrante violación de todos sus derechos, hasta Puebla por carretera varios cientos de kilómetros, ¿qué podemos decir, aun de los más "dignos", Génaro Góngora, José Ramón Cossío, José de Jesús Gudiño y el encargado de la investigación, Juan Silva Meza, que sostuvieron tanto la violación grave de garantías como la responsabilidad del gobernador de Puebla y de otros 29 funcionarios estatales y que, aún así, se dejaron derrotar por los seis más venales, incluido el presidente del máximo tribunal, Guillermo Ortiz Mayagoitia: Olga Sánchez, Salvador Aguirre, Mariano Azuela, Margarita Luna y Sergio Valls? ¿Por qué no renunciaron los primeros por dignidad ante la felonía de los segundos, en clara protesta por la aniquilación que se hacía de la institución más representativa de un Estado de derecho?

Que respondan los villanos que abundan en este país al que da vergüenza pertenecer, por esta e innumerables otras razones.

1 comentario:

Miguel ángel de Jesús dijo...

En cuanto al "Gober precioso", deja lo feo, sino lo repulsivo de sus acciones. Realmente da asco.