jueves, 20 de noviembre de 2008

Algo más sobre el miserable Carlos Slim Helú

¿Quién protege realmente al consumidor?

Durante cinco meses, de junio a octubre de este año, tuve frecuentes y molestas interrupciones del servicio telefónico -con Telmex, por supuesto-, la más grave de las cuales se extendió por cuatro días completos, del viernes 18 al lunes 21 de julio. Era un albur: levantaba uno el auricular durante esos meses y resultaba igualmente probable obtener línea o no. El problema afectó a más de una decena de usuarios de la colonia donde vivo. Por supuesto, nadie se quejó como yo. Los disgustos fueron frecuentes con el supervisor regional de Telmex, Francisco Valenzuela.

Solicité, por fuera, la ayuda de la infatigable Adriana Labardini de ALCONSUMIDOR, A.C., y dentro de la misma compañía me comuniqué a la oficina de su máxima autoridad, Héctor Slim, donde me atendió la señorita Irarse López Villa, que poco y nada pudo o quiso hacer. También hice la denuncia correspondiente en Profeco, vía telefónica, y he acudido personalmente dos veces a la misma institución para levantar una queja (que no denuncia, ya que ésta puede ser anónima y afecta a una comunidad) en el mismo sentido.

Son obvios los costos de oportunidad y tangibles que estas ineficiencias me provocaron. Por un lado, tuve que hacer un uso extraordinario y adicional de mi teléfono celular, que redundó en beneficio de la misma abusiva Telmex, y, por el otro, como yo trabajo en casa, fueron innumerables las llamadas de negocios que no recibí y se perdieron en el limbo.

Como justa y mínima compensación solicité en Profeco el abono de dos meses de renta del paquete contratado con ellos, ese que anuncian hasta la náusea en los medios electrónicos, impresos y hasta en el 030, es decir, una ridícula retribución de 1,998 pesos para paliar las enormes pérdidas en que me hicieron incurrir.

Pues bien, don Carlos Slim cree que ya dio cabal satisfacción a mis demandas retribuyéndome la nada desdeñable cantidad de 94 pesos con 47 centavos, es decir, aproximadamente 7 dólares, que seguramente pondrán a temblar sus finanzas personales y provocarán un reacomodo dramático en las primeras posiciones de la clasificación de la revista Forbes.

Desgraciadamente, cuando alguien quiere difundir un escrito como éste en alguna reputada publicación le replican que sus espacios no están para quejas personales sino para denunciar problemas o comentar situaciones de "interés general", como si el que describo aquí no lo fuera cabalmente.

En la próxima audiencia en la Profeco no firmaré ninguna carta de desistimiento de mi demanda contra Telmex y acudiré de inmediato a levantarla ante la instancia judicial que proceda.

Sver-Gon Zoso

¿Qué se podía esperar de un futbol con incentivos tan perversos como el mexicano, donde el “súper líder” de la tabla general llega a esa posición con un porcentaje de efectividad del 56.86%, cuando los estándares internacionales marcan entre un 75 y un 80% para merecerla, y cuando el clasificado en décima posición, Santos Laguna (por cierto, actual campeón), aún tiene aspiraciones de refrendar su título, esto es, un equipo más abajo de la media tabla? Lo que vimos frente al débil equipo hondureño: una pésima calidad, una mediocridad galopante y el ridículo consecuente.

Pero sigamos importando modas gringas, en este caso los llamados play-offs, para continuar enriqueciendo a una bola de rufianes mercantilistas que lo único que están consiguiendo es torcerle el pescuezo a la gallina de los huevos de oro. Los estadounidenses y los europeos tienen otros métodos para promover la calidad, el espectáculo y los negocios. Por eso vemos siempre rebosantes sus arenas y estadios deportivos.

Los mexicanos, en cambio, necesitamos acudir a los naturalizados por nuestra falta de promoción masiva y profesional del deporte. Y ojalá fueran naturalizados de clase mundial como los que actúan en Europa, pero no, los “nuestros” son ilustres desconocidos que pasarían inadvertidos incluso en sus países de origen.

¡Qué vergüenza! Clasificados en última posición de un grupo de seis, empatados en puntos con El Salvador y casi eliminados por Jamaica, en una región del mundo donde todavía se practica el futbol con balón cuadrado.

viernes, 7 de noviembre de 2008

San Camilo

Lo que a la izquierda le cuesta mucho trabajo, crear un mártir, la derecha lo consiguió de un plumazo (avionazo).

Conviene no olvidar los gravísimos conflictos de interés en que incurrió Mouriño en un México de miserias, moral y física.