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Víspera de horror

En un artículo anterior relaté cómo mi hijo Raúl obtuvo una especie de internship en Miami por parte de un próspero manejador de futuros financieros, compañero mío en la universidad, después de que aquél se hubiera graduado con todos los honores a mediados del año pasado como administrador de negocios en la Universidad De La Salle Bajío ( http://blograulgutierrezym.blogspot.mx/2016/10/cuando-los-hijos-se-van_2.html ). Pues bien, se fue a finales de agosto y a principios de diciembre del mismo año regresó a León para pasar aquí las la Navidad y el Año Nuevo, con la petición expresa de mi amigo para que se reintegrara a su oficina de Miami a mediados de enero. Así, el martes 17 se levantó a las 4 de la mañana para prepararse y trasladarse poco después de las 5 al Aeropuerto Internacional del Bajío y abordar el vuelo de Interjet de las 7:45 con destino a su primera y única escala en la Ciudad de México, de donde a su vez partiría a su destino final en el vuelo de la misma aerolínea a l...

"Conversando" con mi diputado

Todo comenzó hace poco más de un año, el jueves 3 de diciembre de 2015, cuando solicité audiencia tanto al gobernador Márquez Márquez como al presidente municipal López Santillana para exponerles la problemática que para los residentes de la zona del Campestre representa la malhadada obra del distribuidor vial Benito Juárez. Obviamente, ambos me enviaron por “chicuelinas” con sus segundones: el primero, telefónicamente con su secretario particular, que me prometió una entrevista con el delegado de la SCT en Guanajuato, José Leoncio Pineda Godos, y el segundo, con su secretario de obra pública, Carlos Cortés, que me “atendió” en los pasillos del palacio municipal entre una y otra junta de las múltiples que acostumbran estos burócratas. Por supuesto, nada me resolvieron todos estos egregios funcionarios. Desde entonces, he intentado acercamientos similares con el secretario de obra pública del estado, José Arturo Durán Miranda, con el antedicho Pineda Godos, con quien platiqué personal...

Presagio

Ocurrió en la madrugada del sábado 17 al domingo 18 de diciembre del moribundo 2016, a las 2:30 de la mañana. Los hijos estaban fuera por compromisos sociales: la mayor, en la boda de una amiga que seguramente se extendería hasta altas horas de la noche, y el menor, en un bautizo seguido de una comilona que seguramente tendría el mismo desenlace. Mi esposa y yo aprovechamos para irnos a dormir temprano después de cenar fuera de casa. Al poco rato ya estábamos los dos profundamente dormidos. Soñaba yo que recibía una inoportuna llamada telefónica del hotel donde dormíamos plácidamente durante unas vacaciones de playa. Tomaba el auricular de mala manera para enterarme, por medio de la administración del lugar, que había olvidado firmar la cuenta por un consumo en el restaurante. Encolerizado, respondía que no había olvidado yo nada y que hasta había dejado la propina en efectivo. Mi interlocutor, sin disculparse, sólo respondió que estaba bien, que si se presentaba una anomalía...

Lamiendo mis heridas

Después de mi fallido intento por convertirme en catedrático en matemáticas de la UNAM en este crepuscular 2016, volví a lo único que sé hacer más o menos bien en esta vida: leer, estudiar y escribir pergeños como el que ahora intento, más lo primero y lo segundo que lo último, en una proporción, digamos, de 95-5%. Leer de todo, no solamente “buena” literatura, desde las abominables redes sociales, pasando por periódicos y revistas, siguiendo con El gran Gatsby , de Scott Fitzgerald; Tokio blues , de Haruki Murakami; Norte / Una antología , de autores varios; La conjetura de Poincaré , de Donal (sic) O’Shea; Millennium III , de Stieg Larsson; De amor y de sombras , de Isabel Allende; Matar a un ruiseñor , de Harper Lee; Jane Eyre , de Charlotte Brontë; La noche , de Guy de Maupassant; Nuestra señora de París , de Víctor Hugo; Palinuro de México , de Fernando del Paso; Filosofía de la Física , de Tim Maudlin; Viaje Sentimental por Francia e Italia , de Laurence Sterne; Los Pasos de Lóp...

Nuestros "representantes populares"

Llevamos más de dos años en la zona del Campestre de padecer el caos y la destrucción representados por la malhadada obra del distribuidor vial Benito Juárez. Soy residente del fraccionamiento Gran Jardín desde 2003, y como ciudadano común y corriente que se ve afectado de manera tan directa en sus derechos por la imprevisión e ineficiencia de las autoridades de los tres niveles de gobierno, me he entrevistado tanto con el secretario de obra del ayuntamiento de León, Carlos Alberto Cortés Galván, como con el delegado de la SCT en Guanajuato, José Leoncio Pineda Godos, responsables de la obra que nos ocupa. Ambos funcionarios me han dado lo que en lenguaje muy coloquial se conoce como “el avión”, o para decirlo todavía más coloquialmente “no me han pelado”. Ante esta circunstancia, decidí ponerme en contacto con “mi” diputado local. Utilicé para ello todos los medios de un gobierno digital que puso a disposición de los ciudadanos el diputado Éctor Jaime Ramírez Barba en una de sus ...

Un correo ¿providencial?

De unos años a la fecha mi vida se ha vuelto monótona y aburrida, con todos los males que esto lleva aparejado. A tal punto llegó la situación, que anhelaba yo el arribo de un hecho fortuito que me viniera a sacar del marasmo, un correo electrónico, me decía yo, que me cimbre y me haga reaccionar. Y el correo llegó. Hace cinco años, cuando ayudaba a mi hijo a encontrar una opción de educación superior, nuestra primera escala fue la UNAM campus León (Escuela Nacional de Estudios Superiores, ENES). En aquella ocasión, aproveché la oportunidad para entregar a las autoridades de la escuela mi propio currículo para sondear la posibilidad de dar clases en el área de mi especialidad (matemáticas, pues soy actuario). Poco después, tanto mi hijo como yo nos olvidamos del asunto, ya que él se decidió por la Universidad De La Salle Bajío y a mí no se me dio más pensar sobre el particular. Pues bien, cinco años después, mi hijo se graduó y yo recibía el añorado correo donde l...

Trump y Peña

Que no cante victoria Peña Nieto, lo que le recriminamos los mexicanos es su servilismo y apocamiento frente a Trump y el que nos haya representado tan indignamente ante este bufón, ¡próximo Presidente de los Estados Unidos de América!, que jamás le agradecerá el que le haya dado, antes que nadie, trato de estadista, cuando lo único que merece es desprecio.