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Profundo agradecimiento a Dios

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Inmediatamente después del partido en que Argentina venció a Inglaterra dos goles a uno en las semifinales del Mundial 2026, el técnico de la escuadra gaucha, Lionel Scaloni, proclamó a los cuatro vientos frente a las cámaras de televisión: “Somos únicos, y no es arrogancia, pero somos únicos”, señalando hacia las gradas pletóricas de paisanos. Lo anterior debería mover al resto del mundo a un sentido agradecimiento al Cielo. Por cierto, a la postura de algunos jugadores -Messi incluido- que hicieron suyo un cartel de los aficionados que rezaba: “Las Malvinas son argentinas”, el Gobierno Británico respondió inequívocamente: “Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas sin duda lo son”. ¡Bravo, Inglaterra, por poner a estos ignorantes (mismas letras que argentinos, curiosamente) en su lugar!

¿Y si no?

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En julio de 1966, un conocido de la familia tuvo que viajar a Europa por cuestión de negocios. Su estancia en Londres coincidió con la celebración de la VIII Copa del Mundo de futbol que ahí tenía verificativo. A su regreso, nos platicó que se hospedó en el mismo hotel en que lo había hecho la selección alemana, y que al día siguiente de la cardiaca final en que ésta perdió injustamente contra la anfitriona, Inglaterra, con un gol fantasma que definió todo, vio a los jugadores germanos desayunando en la terraza del hotel. Lleno de curiosidad, pues sufrí aquella derrota en el alma como propia, le pregunté en tono afirmativo: “Los habrás encontrado deshechos, devastados”. No, me contestó él, para nada, todo lo contrario, estaban muy tranquilos y relajados, conversando amenamente entre ellos. Mucho he oído y leído en estos días la célebre frase de que el futbol es lo más importante de las cosas sin importancia. Quizá esto explicaba la actitud de los teutones, que se tomaban tan en ser...

De la mano de Dios al Messi...as cuarenta años después

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Y lo enojoso no es que los argentinos se hayan mantenido en la cima del futbol del orbe durante tanto tiempo -y aun antes, si nos remontamos a los campeonatos mundiales de 1978 y 1986, es decir, casi medio siglo atrás-, sino que los mexicanos no hemos obtenido absolutamente nada desde que se inventó el soccer, salvo aquella solitaria medalla olímpica de Londres en 2012, ya en el olvido, y todos esperanzados ahora a que 26 mediocres muchachos puedan, por fin, acceder al mítico “quinto partido”, que, por cierto, ya alcanzamos en el Mundial del ’86, pero nos hacemos tontos, porque queremos celebrar desaforadamente esa engañosa meta. Quizá nos haga falta esa ayuda “divina” de que han gozado los argentinos a lo largo de las décadas, no sólo para alcanzar ese “quinto partido”, sino para obtener verdaderos galardones e inundar, como hacen ellos, de compatriotas las ligas del mundo. Pero, qué va, ahí tienen, por ejemplo, el patético caso del juvenil mexicano de 17 años Gilberto Mora, que, ...

Una belleza inimaginable

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En 1995, el matemático inglés Andrew Wiles probó indirectamente que no existen números enteros x ,  y, z que satisfagan la ecuación: x n + y n = z n ,   donde n es un número natural mayor que 2. La trascendencia de este hecho radica en que ése era un problema “abierto” desde hacía aproximadamente 350 años por el matemático francés Pierre de Fermat, que en realidad vivía de su profesión de abogado y dedicaba a las matemáticas, por gusto, parte de su tiempo. Incluso tuvo la osadía de escribir al margen del documento en que trabajaba en ese instante que había descubierto una demostración maravillosa de su aserto, pero que desgraciadamente dicho margen era tan pequeño como para darle cabida a su prueba. Cuenta Wiles que cuando era prácticamente un niño todavía quedó fascinado por la historia y el planteamiento del problema y se propuso, desde entonces, algún día demostrarlo, pues muchos lo habían intentado hasta esa fecha –y aun después-, pero sin éxito. Lo intentaron, brillan...

GPS orgánico

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Todos los lunes y viernes, mi hijo me hace compañía a la hora de la comida mientras Elena está en la tienda. Este viernes no fue la excepción y la plática derivó hacia un tema que a él le apasiona y a mí ya no tanto, por no decir que en lo absoluto: viajar. En un momento dado, Raúl me comentó que le impresionaba que nosotros, Elena y un servidor, los lleváramos, a él y   a su hermana Caro, de viaje a Europa sin los medios que ahora   son imprescindibles para hacerlo: celular, GPS, redes sociales, Uber y demás, que él conserva nítida la imagen de mí desplazándome por las calles con un plano de papel de la ciudad donde estuviéramos en las manos, conduciendo a la grey. En realidad, no era tan irresponsable, pues previo al viaje consultaba internet para ubicar el plano del lugar que visitaríamos, del hotel donde nos hospedaríamos y lugares aledaños que nos permitieran desplazarnos con seguridad. Llegaba al extremo de memorizar estos mapas en torno a las áreas de nuestra incumb...

¡Dulce venganza!

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En la fase de grupos del Mundial México ‘86 nos tocó enfrentar a Paraguay en el Estadio Azteca, partido en el que el portero de la selección sudamericana, Roberto Gato Fernández, se dio el lujo de detenerle un penal a Hugo Sánchez para enseguida hacer mofa ostensible del público mexicano, que nuca se lo perdonaría. A los octavos de final pasarían México, como primero de grupo, que dispuso de Bulgaria 2 – 0, y precisamente Paraguay, que se las tendría que ver con la poderosa escuadra inglesa. Para quienes habíamos presenciado la humillación a México -ora sí que a manos- del Gato Fernández días antes y sus posteriores burlas, no dejaba de tener particular interés presenciar en ese mismo escenario el encuentro entre paraguayos e ingleses. Los súbditos de Isabel II estaban dando fácil cuenta de Paraguay, y yo, que iba acompañado de mi sobrino, adolescente, me engallé y empecé a gritar como poseído a todo pulmón: ¡Gaaatooo… Gaaatuuu… gatu madre! Mi adorado Lalo, mi sobrino, se preocup...

¡Qué libro tan cachondo!

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Hace más de dos décadas, recién llegado a León, leí el libro más erótico de cuantos hubiera yo leído hasta entonces, El amante de Lady Chatterley , de D. H. Lawrence. Pues bien, ahora que lo estoy releyendo me lo parece igual, y conste que en el ínter he leído obras igualmente “atrevidas” y, algunas, definitivamente rayanas en la vulgaridad. Bastante después (2022), llamó poderosamente mi atención que Octavio Paz pusiera como paradigma de la teoría que desarrolla en su hermoso libro La llama doble los amores adúlteros entre la joven aristócrata Constance, Connie , casada con el inválido de guerra Clifford Chatterley, y Oliver Mellors, guardabosques de las propiedades de aquel, violentando todos los convencionalismos sociales. Les recomiendo ampliamente lo que escribí ese 2022, de mis piezas más logradas ( https://blograulgutierrezym.blogspot.com/search?q=la+llama+doble ). El libro de Lawrence es de esas obras que logran excitar sexualmente a quien las lee: me pasó a mí en esos lej...