Sueños húmedos
El siguiente recuerdo me provoca no sólo sueños húmedos, sino que lo regurgito 24/7 todo el año. Caminaba yo rumbo a mi escritorio por uno de los pasillos del segundo piso del edificio de IBM en Mariano Escobedo cuando me topé con Enrique Caballero, representante de ventas de Comermex (hoy Scotiabank), uno de los clientes más grandes de la compañía, quien sin más, me espetó a la cara: “Estoy hasta la madre: Cuauhtémoc (Arredondo, director de sistemas del banco) y Toño (Antaramián, gerente de ventas de la sucursal finanzas de IBM) se la pasaron hablando de ti durante toda la comida a la que lo invitamos, a cual más de elogioso, ¡hazte a un lado, me indigestaste!”. Pinche envidioso, pensé, seguramente está exagerando, pues no recordaba yo haber hecho nada que mereciera elogio alguno. Sin embargo, una vez en mi lugar, alguien se aproximó a mis espaldas y me dio una palmada diciendo: “Muy bien, eh, magnífico que el cliente tenga una opinión tan encomiable de alguien”. Era Antaramián, q...