Parafraseando a Peña Nieto: ya sé que no me leen
Aunque sé que cuando escribo sobre libros es cuando menos visitas tiene mi blog , me aventuro en lo imposible con tres recientes lecturas. Gracias por el fuego , de Mario Benedetti. Empecé el año con La tregua de este mismo autor y, ya encarrerado, me seguí con la obra en mención, donde don Mario hace gala de sus conocimientos en temas ideológicos, políticos, de corrupción y hasta filosóficos. Está narrada desde distintos puntos de vista: en primera persona, con la visión del protagonista, Ramón Budiño, o en tercera, desde la panorámica del autor, o incluso indeterminada. A Ramón, hijo de Edmundo Budiño y padre de Gustavo, le afecta que todo gire en torno de Edmundo, del que él es sólo su hijo, así como el abuelo es únicamente el padre de Edmundo. A tal extremo la dominancia implícita del individuo. Político simpatizante del gobierno en el poder y dueño de un periódico, Edmundo es un hombre inescrupuloso que tiene atado al hijo por el préstamo que le hizo para que estableciera su ...