lunes, 15 de julio de 2024

Sostiene Pereira

Acabo de leer una deliciosa novela breve del escritor italiano, profesor de lengua y literatura portuguesa, Antonio Tabucchi, Sostiene Pereira, por cierto, también dentro de los 1001 libros que uno debe leer antes de morir.

Aunque el libro es narrado en tercera persona, el autor continuamente suelta la sentencia sostiene Pereira, como si estuviera dando cuenta de un interrogatorio al que se hubiera sometido a Pereira, oscuro personaje, responsable de la sección cultural de un modesto periódico, el Lisboa, de la capital portuguesa. Viudo, por la muerte de su esposa diez años atrás, vive solo, acompañado únicamente por la foto de su mujer, con la que de continuo habla pidiéndole consejo o simplemente conversando con ella.

Pereira se ve en la necesidad de contratar a un ayudante que se encargue de las necrológicas de autores próximos a morir o bien que fallecieron hace tiempo y que pudieran merecer algunas líneas biográficas, mientras él se hace cargo de las efemérides de la sección y de traducir novelas francesas de escritores del siglo XIX. Así va acumulando Pereira numerosos escritos de Francesco Monteiro Rossi, su ayudante, que nunca da a la imprenta por considerarlos, por una u otra razón, impublicables. Conviene anotar que la acción transcurre durante 1938, época del dictador Salazar en Portugal, Francisco Franco en España, Benito Mussolini en Italia y Adolfo Hitler en Alemania, ¡menudo brete!

En el ínter, Monteiro Rossi introduce a Pereira con su pareja, Marta, y ambos involucran de tal manera al periodista en sus asuntos, aunque con plena voluntad y asequibilidad de éste, que al final no encuentra salida, habida cuenta del involucramiento de aquéllos en la Guerra Civil Española a favor de la República.

El inesperado e impresionante final es digno del mejor periodismo que se pueda imaginar, no en balde Tabucchi se inspiró en un personaje real al que se refiere en la nota final de su encantador relato.

¡Merecido lugar de honor en las mil y una historias que hay que leer antes de morir!

viernes, 12 de julio de 2024

Depresión posparto

Por más que mi hija Caro insista en que lo mío es depresión posparto, es decir, que la padezco desde que nací, yo le reviro que hay circunstancias en la vida que le van haciendo a uno insoportable la existencia. Me explico.

Cuando radicábamos en la Ciudad de México, hace exactamente veintiún años, yo era feliz leyendo el Reforma gratuitamente en Internet. Tiempo después lo hicieron de uso restringido en su totalidad y ya no pude seguir disfrutando de su lectura, por lo que, ya en León, no me quedó de otra más que suscribirme al modesto diario local, el cual, parafraseando a Churchill, es el más malo del Bajío excepto todos los demás. Ya se imaginarán.

Sin embargo, me acostumbré a leer El Universal, también gratuitamente, y resultaba de calidad similar a la del Reforma. Por desgracia, hace relativamente poco tiempo, aquél empezó a adoptar también las malas prácticas de éste y comenzó a hacer de acceso restringido algunos artículos de opinión, lo que no representó mayor problema al permitir el acceso libre a algunos otros y a sus noticias todas en general.

En el ínter, entré en crisis con mi periódico local, como quedó de manifiesto en https://blograulgutierrezym.blogspot.com/2024/02/el-periodico-nunca-llego.html. Pero por andar de hocicón en ese escrito, vanagloriándome de que lo podía yo seguir leyendo gratuitamente en su versión digital, que lo hacen cobrable, y no me quedó más remedio que resuscribirme a los tres meses de haberlos mandado al carajo, y desembolsar los casi dos mil pesos anuales de rigor por la suscripción.

Para acabarla de fastidiar, El Universal se volvió ya casi tan voraz como el Reforma y es prácticamente de acceso restringido en su totalidad. ¡Pasquines inmundos!, diría YSQ.

¿Adónde voy con todo esto? A que muy seguramente en un futuro no muy lejano nos tendremos que conformar con nuestro mediocre periódico local de dos mil pesos, pues nos será imposible desembolsar los varios miles que se requerirían para tener acceso a los medios de mayor calidad, o suscribirnos sólo a uno de éstos con el inconveniente de dejar de estar informados de lo que nos afecta más directamente en la comunidad.

¿Y así quieren que uno no se deprima?

En fin, mientras sigamos teniendo acceso gratuito en Internet a publicaciones como El Financiero, Excélsior, Milenio, El Heraldo de México y hasta La Jornada, hay que aprovecharlo, y así crear una opinión propia lo suficientemente sólida.

¡Vivan el acceso libre a la información y la libertad de expresión! 

domingo, 7 de julio de 2024

Los 1001 libros

Un día, navegando por Internet, encontré la lista de los 1001 libros que uno debe leer antes de morir. Haciendo rápidas cuentas me deprimí al darme cuenta que si uno, en promedio, lee 20 libros al año, tendría que invertir cincuenta años para lograr ese propósito. Pero si nos atenemos al promedio de dos libros al año -que me parece exagerado, pues no creo que lleguemos ni a eso- que el mexicano lee, le tomaría a éste la friolera de quinientos años para llegar al referido propósito, por lo que si no empieza ahora mismo, muy difícilmente conseguirá ya esa ansiada meta.

Buscando en Amazon encontré una antología con un título homónimo, 1001 libros que hay que leer antes de morir / Relatos e historias de todos los tiempos (Grijalbo, 2014), que ha de ser una chulada, un tanto desactualizada a diez años de haber sido publicada, pero chulada al fin. Lo que me frenó a pedirla, además de su desactualización, fue el precio, que viene desde España y tarda mes y medio en llegar, además de que en los comentarios alguien se quejaba de que no le llegaba… y no le llegaba.

En fin, lo que llamó mi atención de la primera lista, la de Internet, fue que uno de tales libros era Los novios, de Alessandro Manzoni (1785-1873), que recordé que es una de las novelas favoritas del papa Francisco I, pues así lo declaró apenas iniciado su pontificado, lo que me hizo pensar que, aunque le gustara al papa, a lo mejor no era un libro tan malo, así que me dispuse a adquirirlo en Amazon mismo en una edición baratísima, mala por lo mismo, pero que se deja leer perfectamente bien.

Y sí, es una novela larga e interesante, que dice el papa que ha leído ¡tres veces!, y que versa sobre dos jóvenes enamorados a los que el maldito del pueblo, don Rodrigo, frustra en sus intenciones de casarse debido a las insanas pretensiones que éste mantiene sobre la joven, Lucía Mondella, importándole un bledo que ella ya se encuentre prometida a Lorenzo (Renzo) Tramaglino. El maldito cuenta con la colaboración involuntaria del sacerdote del pueblo, don Abbondio o Abundio, un hombre apocado, pusilánime y cobarde al que aquél amenaza de muerte por medio de sus esbirros (bravos, los llama el autor) si se atreve a casar a la pareja.

Si alguno está interesado en ver cómo el papa Francisco se refiere a este personaje en una homilía  pascual, no tiene más que guglear Los novios papa Francisco y dar clic en un video del 28 de mayo de 2020 ahí desplegado, de tan sólo cuarenta segundos de duración. Hasta ese honor mereció don Abundio, sin merecerlo, obviamente.  

Con esto dejo incólume la sabrosa trama de la historia, es decir, no se las espoileo, y que por tan sólo ¡11.99 pesos! ustedes pueden adquirir en Amazon, insisto, mala edición, pero plenamente disfrutable.

Merecida inclusión en los 1001… de Internet, no sé si en la ambicionada por mí antología de Grijalbo, que, por cierto, si alguno de ustedes me puede indicar dónde conseguir en mejores condiciones que las de Amazon, se lo voy a agradecer de todo corazón.