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La quiebra moral del IMSS

El jueves 29 de octubre de 2009 a las 6:30 de la madrugada, me presenté a tramitar mi pensión en la ventanilla de Prestaciones Económicas de la Unidad Médica Familiar número 51 con sede en la ciudad de León, Gto. Lo hice con más documentación de la que demanda el IMSS en su página de Internet, acompañando cada documento con una copia simple del mismo. Me asignaron la ficha de atención número 3, como recompensa a mi desmañanada. Dos horas y 15 minutos después (8:45 am, pues la ventanilla fue abierta hasta las 8:20, aun cuando se debiera empezar a despachar desde las 8) era yo atendido por la amable señorita María Ofelia de Anda González, sólo para indicarme, después de la revisión de mis documentos, que me faltaban las CURPs de mi esposa y mis dos hijos. Al indicarle que esos requisitos no eran mencionados en la referida página de Internet, me respondió que si no los presentaba mi solicitud sería rechazada. Acto seguido, me indicó que también carecía de mi credencial ADIMSS del Seguro, ...

No growth without equity?

Después de leer de pasta a pasta el libro No growth without equity? (editado por Santiago Levy y Michael Walton), queda la sensación de haber leído un drama o una tragedia más que una obra didáctica, función ésta que, bromas aparte, queda cabalmente cumplida. Y es que nada más de enterarse de cómo son manejados los fondos de las Afores, que en los últimos nueve años han dado un rendimiento promedio por debajo del 1% durante dicho periodo, cuando aun el más inexperto inversionista hubiera sido capaz de encontrar tasas muy superiores incluso bajo las circunstancias actuales del mercado financiero; de las condiciones insultantes de privilegio en que se jubilan los trabajadores del IMSS, con 1.3 veces el último salario devengado; y la conclusión a la que llega el autor (Santiago Levy) de que nadie tiene la culpa sino la legislación actual que permite tales despropósitos, donde los ganones son los administradores, como siempre, debido a la obscenidad de las comisiones que cargan; nada más ...

La mala fe del SAT

A causa de mi suicido, doy cabida en este espacio a la justa indignación de mi viuda, Aurora Elena Zepeda Ángeles: El 4 de mayo de 2009 presenté la declaración anual del ejercicio fiscal 2008 de mi negocio aprovechando la extensión del plazo que otorgó el Servicio de Administración Tributaria (SAT) debido a la emergencia sanitaria. Casi un mes después, el 1 de junio, recibí una primera notificación del referido organismo requiriendo información adicional, con el mismo pretexto que se había hecho un año antes, lo que ayuda al inicio de la cólera del contribuyente. El 23 de junio de 2009 volví a meter mis papeles mediante el formato 32. Así transcurrieron otros dos largos meses hasta que el 26 de agosto, ya fuera de todo plazo legal para que el SAT pudiera reclamarme nada, recibí una segunda notificación con un segundo y por demás necio requerimiento, totalmente distinto del primero, solicitando información de lo más variada y absurda. Y todo esto por reclamar la ridícula devolución de 3...

El adiós de un suicida

El 14 de abril es una fecha cabalística en la historia de mi vida. El lunes 14 de abril de 1969 ingresé a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar la carrera de actuaría. Tres años y medio después cursaba el último semestre a la vez que me encontraba embarcado de lleno en la elaboración de mi tesis profesional, que nada tenía que ver con la tan “despreciada”, dentro de la misma Facultad, carrera de actuaría: Algunos algoritmos para calcular las raíces de un polinomio complejo . En fin, cuando solicité fecha de examen, me asignaron el martes 10 de abril de 1973, pero, días después, cuando se percataron que era martes santo, ellos me solicitaron a mí el cambio de fecha. Les sugerí el lunes 16 de abril, a lo que replicaron que no amargara mi fin de semana y que presentara mejor el examen el Sábado de Gloria, 14 de abril de 1973, que sí era día laborable. Ante tan sorprendente coincidencia y dada mi proclividad por las ciencias exactas, acepté de inmediato. En noviembre de ese año,...

La Familia ¿mexicana?

Con cariño, para el “valiente” Presidente de México Felipe Calderón. “Asistimos impotentes al dolor de tantas familias que ven a sus hijos acabar miserablemente como víctimas o mandantes de las organizaciones (criminales)... Hoy (estas organizaciones son) una forma de terrorismo que infunde temor, impone sus leyes y trata de convertirse en un componente endémico de la sociedad (...) Los (delincuentes) imponen, mediante la violencia, las armas y los puños, reglas inaceptables: extorsiones que han hecho que nuestras tierras se conviertan cada vez más en áreas objeto de subvenciones y ayudas, sin ninguna capacidad autónoma de desarrollo; comisiones del 20 por ciento y más sobre los trabajos de construcción, que desalentarían al más temerario de los empresarios; tráficos ilícitos para la adquisición y venta de sustancias estupefacientes cuyo uso deja montones de jóvenes marginados y peonadas a disposición de las organizaciones criminales, enfrentamientos entre distintas facciones que se ab...

Sesquicentenario de la hipótesis de Riemann

En agosto de 1859, esto es, hace exactamente 150 años, el célebre matemático alemán Bernhard Riemann pronunció ante la Academia de Ciencias de Berlín un discurso de aceptación como miembro de dicha academia, discurso que en realidad era un serio trabajo de investigación científica en el campo de la teoría de números. Riemann proponía una fórmula para el cálculo de la cantidad de números primos (aquellos que son únicamente divisibles por sí mismos y por la unidad) menores a x. Este cálculo involucra a la famosa función zeta del mismo Riemann. Esta función es la sumatoria de los inversos de n elevados a la potencia s, n=1, 2,... y s un número complejo, que otro genial matemático de la antigüedad, Eratóstenes, intuyó que era igual al producto de los inversos de 1 – p a la potencia -s, p primo. Pues bien, la fórmula de Riemann involucra a las raíces de la función zeta en el cálculo del número de primos inferiores a un número dado x, es decir, la fórmula involucra a los números que hacen ce...

Cómo destruir la Tierra en menos de dos horas

Reduzcamos la historia del Universo a un periodo de un año, es decir, supongamos que el big bang ocurrió el 1 de enero. Bajo este supuesto, nuestro planeta Tierra se habría formado, junto con el resto del Sistema Solar, los primeros días de septiembre. Siguiendo con estas consideraciones y asumiendo que hoy fuera precisamente el 31 de diciembre de ese año hipotético, el hombre habría hecho su aparición sobre la faz de la Tierra hace apenas 1 hora con 31 minutos y 52.48 segundos. En pocas palabras, menos de dos horas le han sido suficientes al homo “sapiens” para destruir su planeta. Si después de estos argumentos alguien sigue dudando que el hombre es el peor depredador de la historia es que no ha entendido nada.