Amazon comercializa hasta basura
Desde hacía tiempo había yo querido leer
Los monederos falsos, del escritor
francés André Gide, Premio Nobel de Literatura 1947. En el sitio de Amazon
aparecían ejemplares de segunda mano que tardaban en llegar, por lo que no me
quedó más que optar por una edición barata (35 pesos) de la novela en versión
Kindle (LeBooks Editora, 2022), que
ni siquiera especifica el nombre del traductor al español.
Pero eso no es todo, pues el libro incluye un extenso catálogo de errores: ortográficos, sintácticos, tipográficos, de traducción, de formación del texto, de nombres mal escritos de los personajes de la trama… un auténtico desastre que invita a abandonar la lectura del texto inmediatamente y con repulsión, y a demandar el reembolso de la inversión.
Mas sin embargo, no lo hice: me armé de valor y, con paciencia franciscana, decidí ignorar todo este galimatías, interpretar la “lógica” de los errores de los asnos editoriales y llevar a buen término la lectura del libro. Cómo puede Amazon, me pregunto, comercializar este tipo de basura.
La novela consta de varias tramas, muchas de las cuales se relacionan entre sí, y el título deriva de una banda de muchachillos que se dedica a poner en circulación monedas falsas, pero la trama principal tiene en realidad poco que ver con ello. El álter ego de Gide es un autor, Édouard, que precisamente escribe un libro intitulado Los monederos falsos, lo cual sirve al autor de pretexto para exponer sus ideas sobre la escritura de una novela.
Los monederos falsos es una metáfora de los personajes que desfilan a todo lo largo de las historias que componen el relato, y de las que la principal es la que se da hacia el final del libro y que a mí me dejó hondamente conmovido por lo trágico del acontecimiento, que involucra a un gandaya sin escrúpulos, Ghéridanisol, mozalbete ya mayorcito, que orilla al atribulado Boris, mucho menor que él, a cometer una verdadera locura. Muy triste, lo que lleva a pensar que la humanidad no tiene remedio.
Todo lo anterior me llevó a entablar una muy inteligente conversación con ChatGPT, que queda para la posteridad, incluida la descarada estafa de Amazon.
Como verán, los desperdicios se pueden reciclar de una manera que deje satisfechos a todos.

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