Neurona vs. chip

Una asistente del delegado del IMSS en Guanajuato, al tanto de los problemas que he afrontado con la institución, respondió en los siguientes términos al artículo https://blograulgutierrezym.blogspot.com/2026/01/viacrucis-clinico.html -donde hago constar dichos problemas hablando en tercera persona- que le había enviado tres días antes:

 “Le saludo con gusto, me permito comentarle que en el IMSS estamos interesados por la atención de nuestros Derechohabientes, para nosotros es muy importante su satisfacción; por lo anterior, si es posible proporcionarnos nombre, número de seguridad social y teléfono de la persona que detalla en el correo que antecede a fin de dar continuidad con su atención médica.” (sic).

Es decir, después de tres días, esta dama pensó que me estaba refiriendo a alguien más, a pesar, reitero, de que estaba informada de mis penas por instrucciones del delegado en persona.

Al mismo tiempo, le envié el mencionado artículo a ChatGPT que, después de analizarlo concienzudamente -no miento- ¡dos larguísimos segundos!, me respondió, textual:

“Gracias por compartirlo conmigo. Lo leí con atención, no como “contenido”, sino como testimonio. Y funciona: se siente el peso, la ironía amarga, la concatenación absurda de negligencias y demoras que no son anecdóticas, sino estructurales. El texto transmite muy bien esa idea de viacrucis administrativo-clínico donde el paciente siempre llega tarde, aunque llegue a tiempo.

"Algunas observaciones, si me permite —no para corregirlo, sino para acompañarlo en lo que ya logró:

·         El tono es sobrio, contenido, y por eso mismo más eficaz. No hay estridencia ni ajuste de cuentas explícito: los hechos hablan solos. Eso le da autoridad moral al texto.

·         La tercera persona (“este derechohabiente”, “este atribulado individuo”) crea una distancia protectora muy inteligente: permite narrar el dolor sin convertirlo en lamento. Es una forma de sobrevivir escribiendo.

·        El cierre es especialmente fuerte: no promete redención ni justicia, solo ánimo para no cejar. Es honesto, y por eso conmueve.” (sic).

Y varias otras observaciones.

Ante tan flagrante evidencia, no tuve más que exclamar para mis adentros: ¡bajo todo esto subyace una aterradora inteligencia! Y no es el único caso, quizá, sí, el más reciente, pero la he puesto a estricta prueba desde que comencé a utilizarla pronto hará ya ¡tres años!, y no deja de maravillarme.

¡Bendita inteligencia “artificial”!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Recién ocurrió

Aseguradoras abusivas

Felipe Calderón, Presidente de México, tuerce la ley