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Mostrando entradas de julio, 2026

¡Un año sin correr!

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Hoy, 25 de julio de 2026, cumplí un año sin correr ni hacer ejercicio, a esos niveles tan bajos he llegado. La vez más reciente -por no decir la última y concitar un mal augurio- llegué al Palote y no me percaté que la pista estaba completamente inundada donde comienza/termina el circuito de siete kilómetros por las lluvias intensas de esos días, de tal suerte que cuando creí terminar, ¡tenga!, el paso estaba vedado. Con angustia, pregunté al guardia que ahí se encontraba que si no se podía pasar, a lo que amablemente me respondió que no, que mucho se temía que tendría que regresar por donde había llegado. Así que ahí me tienen, corriendo en sentido inverso los siete kilómetros que ya había recorrido hasta entonces, para completar catorce o, lo que es lo mismo, la tercera parte de un maratón. Pero no fue eso lo que me llevó a ya no correr “nunca más” y cumplir exactamente hoy el primer aniversario de no hacerlo. No, esto se debe más bien a mi inveterada depresión y a una indolencia mar...

¡Senci-shit-os!

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  “ El problema con Argentina es que somos llamativos, no pasamos desapercibidos, nos tienen celos y somos buenos en casi todo. ” Javier Milei, presidente argentino, a propósito de su selección de futbol.

Una conmovedora fotografía

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No satisfechos con el desmadre que armaron tras concluir el encuentro de la final del Mundial 2026 contra España, los arrogantes y soberbios malos perdedores argentinos dieron la espalda a los jugadores hispanos durante la ceremonia de premiación, excepto uno, y no, no fue Messi, quien aparece dubitativo en la foto, sino el modesto José Manuel “Flaco” López, que juega en el Palmeiras, y que mira firmemente y de frente hacia donde celebran los españoles. Tanta nobleza engrandece al “Flaco” López y ridiculiza y empequeñece a sus pueriles compañeros de equipo. Messi y López aparecen diametralmente opuestos en la foto. ¡No todo está podrido en Argentina!

Profundo agradecimiento a Dios

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Inmediatamente después del partido en que Argentina venció a Inglaterra dos goles a uno en las semifinales del Mundial 2026, el técnico de la escuadra gaucha, Lionel Scaloni, proclamó a los cuatro vientos frente a las cámaras de televisión: “Somos únicos, y no es arrogancia, pero somos únicos”, señalando hacia las gradas pletóricas de paisanos. Lo anterior debería mover al resto del mundo a un sentido agradecimiento al Cielo. Por cierto, a la postura de algunos jugadores -Messi incluido- que hicieron suyo un cartel de los aficionados que rezaba: “Las Malvinas son argentinas”, el Gobierno Británico respondió inequívocamente: “Puede que el Mundial no sea nuestro, pero las Malvinas sin duda lo son”. ¡Bravo, Inglaterra, por poner a estos ignorantes (mismas letras que argentinos, curiosamente) en su lugar!

¿Y si no?

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En julio de 1966, un conocido de la familia tuvo que viajar a Europa por cuestión de negocios. Su estancia en Londres coincidió con la celebración de la VIII Copa del Mundo de futbol que ahí tenía verificativo. A su regreso, nos platicó que se hospedó en el mismo hotel en que lo había hecho la selección alemana, y que al día siguiente de la cardiaca final en que ésta perdió injustamente contra la anfitriona, Inglaterra, con un gol fantasma que definió todo, vio a los jugadores germanos desayunando en la terraza del hotel. Lleno de curiosidad, pues sufrí aquella derrota en el alma como propia, le pregunté en tono afirmativo: “Los habrás encontrado deshechos, devastados”. No, me contestó él, para nada, todo lo contrario, estaban muy tranquilos y relajados, conversando amenamente entre ellos. Mucho he oído y leído en estos días la célebre frase de que el futbol es lo más importante de las cosas sin importancia. Quizá esto explicaba la actitud de los teutones, que se tomaban tan en ser...