Salud Universal-mente deplorable

El viernes pasado, después de que se me practicara una tercera colonoscopía, salí del Seguro con el profundo pesar de saber que el 17 de junio me debería someter a ¡una cuarta!, pero hoy martes tenía junta de revisión con el proctólogo para analizar los resultados de la tercera, y después de las consabidas tres horas de espera, durante las cuales estuve tentado a abandonar el hospital y ya presentarme yo el 17 de junio a la colonoscopía y proveerme previamente de mis propias medicinas para tal efecto, una enfermera se apiadó de mí al rogarle que algo hiciera.

Fue entonces cuando me recibieron el proctólogo -no el titular de la consulta, que es práctica usual en el IMSS que no asista y mande a uno de sus achichincles- y una practicante, quienes sorprendidos exclamaron después de revisar la documentación que llevaba: “Oiga, lo que le están prescribiendo aquí es una endoscopía esofágica y no una colonoscopía rectal, qué bueno que se le ocurrió venir antes con nosotros, si no, ya le estarían practicando una colonoscopía innecesaria”.

Además, el proceso de negociación para que me recibieran constituyó todo un ritual. “Es que ya llevo aquí tres horas esperando, señorita”, le dije a la enfermera asistente. “Pero usted siempre llega temprano y hoy no”, me respondió. “Las 9 asentaron en mi cartilla y llegué pasadas las 8”, le contrarrepliqué. “Eso no significa nada, aquí se atiende conforme van llegando y hay gente esperando desde las 6 y media de la mañana, además de que no se imagina cómo han surgido casos complicados en los últimos tiempos”, concluyó ella. Eso sí, los médicos jamás llegan a esas horas de la madrugada, así que de cualquier manera habría que esperar, mínimo, las tres horas de rigor.

Afortunadamente, poco después (¿media hora?) de este protocolo me hicieron pasar, y me salvé de que se me practicara en junio una colonoscopía esofágica o una endoscopía rectal, y quizá hasta confundiendo los instrumentos. Los doctores que me recibieron dijeron que no requiero nada, que voy muy bien y que únicamente me citarían para dentro de tres meses para una revisión de rutina.

Yo estoy tentado a no volver a pararme por ahí ni para esta revisión de rutina en julio ni para la de seguimiento a mi cáncer de próstata con el urólogo en agosto.

¿Cómo fregados, me pregunto yo, piensan llevar a cabo su ditirámbica Salud Universal con la pléyade de atrocidades que me he encargado en describir puntualmente de unos ¡años! a la fecha en este espacio.

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