martes, 8 de noviembre de 2022

Nobel de Literatura controversial

Acabo de leer el desgarrador libro testimonial El acontecimiento (Gallimard 2000), de la Nobel de Literatura de este 2022 Annie Ernaux, que se viene a sumar a la larga lista de franceses que se han hecho merecedores de tal galardón. Escrito en 1999, nos relata la historia de la autora que se sintió obligada a abortar 35 años antes, cuando tenía apenas 24 de edad.

La parte más escalofriante del relato, de apenas setenta páginas de extensión, lo constituye el momento en que Annie arroja de su vientre el feto sin vida semanas después de haber sido asistida por una matrona que la ayudaría a abortar y que le cobra por ello 400 francos, poniendo su propia vida en riesgo. Desesperada, ayudada por una amiga, finalmente consigue cortar el cordón umbilical y deshacerse del malogrado producto en el escusado.

Lo que entonces era estigmatizado en todo el mundo, Francia incluida (Annie vivía en Ruán, donde estudiaba, y se tuvo que desplazar a París para ser intervenida clandestinamente), hoy en día todavía lo es en lugares en los que el aborto está estrictamente prohibido, como en nuestro querido Guanajuato, en donde una mujer puede ir a parar a la cárcel, incluso en el caso de uno espontáneo, si existiera la duda. Por fortuna, se tiene ya la opción cercana de la Ciudad de México.

Pero no sólo Guanajuato. Hace poco una Suprema Corte de Justicia retrógrada, reaccionaria y de mayoría conservadora (6-3) echó atrás la sentencia Roe vs. Wade ¡en Estados Unidos!, que permitía el aborto legal en todo el país, haciendo más difícil, si no es que imposible, que familias necesitadas en todo sentido se desplacen a otro estado de la Unión cuyo Congreso lo declare legal, por lo que muy seguramente tuvieran que someterse a uno clandestino. A final de cuentas, como dice la Nobel: “Es posible que un relato como este provoque irritación o repulsión, o que sea tachado de mal gusto. El hecho de haber vivido algo, sea lo que sea, otorga el derecho imprescriptible de escribir sobre ello. No existe una verdad inferior. Y si no cuento esta experiencia hasta el final, contribuiré a oscurecer la realidad de las mujeres y me pondré del lado de la dominación masculina del mundo”.

Entre sus múltiples trabajos, Ernaux cuenta con otro, que no he leído, cuya trama versa sobre la ocasión en que su padre intentó matar a su madre, y otro, también inédito para mí, donde describe el calvario de cuidar a su madre, aquejada de Alzheimer, durante cinco años. ¿Bastarán estos y otros trabajos por el estilo para un Nobel de Literatura? La Academia le otorgó el premio “por el coraje y la agudeza clínica con los que ella descubre las raíces, distanciamientos y restricciones colectivas de una memoria personal”.

Además, como si no ya con anterioridad el comité Nobel de Literatura hubiese incurrido en controversia con los polémicos premios a un actor, Dario Fo, en 1997, y a un cantante, Bob Dylan, en 2016, sin omitir los escándalos sexuales y financieros dentro de dicho comité  en 2018 que llevaron a cancelar el premio ese año y otorgarlo hasta el siguiente junto con el de 2019.

En todo caso, veo difícil comparar el Nobel de Literatura de este año con otros ya lejanos en el tiempo: Shaw, Mann, Mistral, Hesse, Gide, Eliot, Faulkner, Russell, Churchill, Hemingway, Camus, Pasternak, Steinbeck, Sartre, Beckett, Solzhenitsyn, Neruda, Bellow, Canetti, García Márquez, Cela, Paz, Saramago, Grass, Vargas Llosa et al.

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